De mente inquieta y creativa. Locamente enamorada del mundo bodil.
Detallista. Organizada y organizativa.
Con debilidad por ayudar a crear momentos realmente inolvidables y únicos.

Y esta es mi historia…

 

He sido administrativa en una gran empresa muchos más años de los que jamás pensé y este puesto me ha enseñado muchas cosas, además de las básicas de un puesto administrativo.

Me ha permitido desarrollar mi capacidad de organización. He aprendido a dar preferencia a lo que lo merece. Sé organizarme el tiempo para hacer más de lo que parece posible.

Me he relacionado con otros profesionales de cualquier parte de España (y del mundo), además de trabajar con distintos organismos de la Administración Central.

Ser resolutiva no es una opción, sino una obligación, por lo que no sólo trabajo con un plan «B» en el bolsillo, sino con un plan para cada letra del abecedario.

Pero además de lo que me ha dado, me ha quitado mucho.

Me ha robado mi creatividad y mi ilusión por tener siempre nuevos proyectos creativos entre manos.

Necesito crear con la mente y con las manos. Para mí es vital.

Me lo pide mi cuerpo y, lo que es más importante, me lo pide mi corazón.

 

LOS INICIOS

Allá por 2004, el mundo de las bodas entró en mi vida de forma directa.

Primero como asistente de fotógrafo en un par de bodas y después organizando mi propia boda.

Para mí se abrió un mundo de posibilidades gracias a internet y poder conseguir mil cosas de cualquier parte del mundo para personalizar una boda.

Le dedicamos casi 2 años a organizar nuestra boda. Y no digo que pusimos fecha y esperamos, no, estuvimos activamente esos dos años haciendo y deshaciendo cosas para la boda. Y todo esto sin Facebook, ni Pinterest ni nada de eso, sólo a base de leer blogs, portales de novias que ya no existen y de leer mucho en inglés.

Nuestra boda pasó en 2007, pero el gusanillo de este mundo se quedó dentro y más cuando aún a día de hoy sigues escuchando «¡Vaya pedazo de boda que organizásteis!» Y yo sólo pienso en la de cosas que no salieron o se hicieron como queríamos o esperábamos

¡Ay…. qué diferente habría sido a día de hoy!

En ese momento dejamos tanto a la suerte, que ahora me daría pánico.

DE GUSANO A MARIPOSA

Pero bueno, ese mundo se quedó ahí parado y el gusanillo 🐛 se aletargó hasta 2012 cuando volvimos de lleno cual mariposa 🦋 en primavera.

Llegó la gran crisis y mi marido se quedó en paro.

Ahora sí que sí vamos a por todas y empezamos el proyecto de crear nuestra empresa de fotografía de bodas. Pero como todo lo que nosotros hacemos va siempre pesado y sopesado, todo fue muy muy lento.

Teníamos que asumir un gran desembolso en equipos y formación lo que nos llevó a tener que esperar a 2014 para estar listos, formados y equipados para dar el salto.

Si queréis conocer su trabajo podéis hacerlo por aquí.

FORMACIÓN E INFORMACIÓN

Estuve dos años ayudándole, reciclando mi formación empresarial y formándome en el entorno del mundo virtual empresarial: ventas, productos, comunicación, RRSS, marketing online, email marketing, SEO/SEM, etc….

El acompañarle a bodas, eventos y convenciones me ha permitido ir conociendo el sector, sus entresijos y he visto trabajar en directo a muchos profesionales y a otros no tanto. Casi sin quererlo, he ido recabando formación e información en todo momento.

Tras acompañarle a muchísimas bodas como chofer y mulilla de carga… en la mayoría de las bodas acababa viendo detalles de organización, coordinación, decoración, horarios, etc… que se podían haber mejorado muchísimo.

NO LO PODÍA PERMITIR

He visto muchos novios y novias con ojeras y agotamiento por llevar días y días sin dormir con los últimos preparativos.

A esto había que darle una solución.

Esos novios tenían que ir al altar más radiantes aún si cabe. Sin estrés.

  • Descansando la noche anterior sin pensar en ir a decorar su salón a las 7 de la mañana.
  • Pudiendo atender a sus invitados el día previo con tranquilidad.
  • Sin permitir que dejen a la novia 5 horas en la peluquería sin acabarla, haciendo que llegue tarde a la iglesia.
  • Disfrutando de su ceremonia sin tener que apuntar la canción que tiene que sonar en cada momento.
  • Sin tener que discutir con el catering porque se han equivocado de menú.
  • No teniendo que reclamar servicios que habían pagado y no han tenido.
  • Ni renunciando el buffet de bienvenida para reorganizar las mesas y acomodar a más de veinte invitados que se presentaron sin avisar.
  • Y mil cosas más.

Aunque os parezca una exageración, todos estos casos los he visto en directo. Y os aseguro que no son agradables para nadie, pero menos para los novios. Y lo que al final acaba siendo una anécdota es un sofocón ese día que ningún novio debe sufrir.

Y SE ME ENCENDIÓ LA BOMBILLA

Me lié la manta a la cabeza y empecé a buscar y buscar cómo formarme para ser Wedding Planner. Pero no una cualquiera o una decoradora de bodas. No, una WEDDING PLANNER con mayúsculas.

Las bodas me apasionan, he visto los problemas desde dentro, he hablado con muchos novios, tengo capacidad de organización y de reacción ante inconvenientes. Conozco el sector. Conozco a los verdaderos profesionales de la zona. Soy creativa.

Creo que estas aptitudes me estaban diciendo a gritos, ¡aquí está tu sitio! Ayudando a novios y novias a ir al altar tranquilos de que su boda está controlada y en buenas manos.

Y por eso aquí estoy, para ayudaros a crear la boda de vuestros sueños. Porque…..

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¿QUIERES SABER TODO LO QUE PODEMOS HACER POR TU BODA?

SI, QUIERO

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